Programa internacional para la erradicación del trabajo infantil

El trabajo infantil es un problema que obedece a múltiples causas económicas, sociales y culturales, pero también da cuenta de la escasa capacidad nacional y regional para formular políticas y dar sostenibilidad a su aplicación.

Más allá de la economía o de las percepciones, los Estados en América Latina y el Caribe han demorado para incorporar como objetivo estratégico de desarrollo la lucha por la erradicación del trabajo infantil. Esto en parte, como consecuencia de una serie de debilidades estructurales referidas a la necesidad de capacitación; coordinación y articulación; contradicciones normativas; dificultades para la inspección laboral; falta de especialización de organismos públicos y ONGs en intervenciones de erradicación del trabajo infantil y la escasa información fiable sobre la real dimensión del problema en la Región.

El trabajo infantil genera consecuencias diversas a los propios niños, niñas, adolescentes, sus familias y compromete seriamente el futuro de las sociedades. Basta con saber que tres de cada cuatro niños que trabajan abandonan los estudios, para proyectar la pérdida de capital humano que se produce en las sociedades que no actúan para combatir las causas que propician el trabajo infantil.

La estrategia que promueve el IPEC para enfrentar la explotación infantil se basa en la formulación de políticas nacionales en cada uno de los países. Este proceso se ha caracterizado por la suscripción de acuerdos por parte de los sectores interesados en encontrar soluciones a esta problemática. Esos acuerdos se han generado en el ámbito de las Comisiones y Comités Nacionales de Lucha contra el Trabajo Infantil, que adoptan metodologías comunes, tanto en su integración como en el enunciado de objetivos y elaboración de planes de trabajo con amplia participación del sector gubernamental, representantes de organizaciones de trabajadores y de empleadores, ONGs y agencias de cooperación.

Una muestra de la implementación de políticas nacionales surge de la ratificación por parte de la mayoría de los países de la región de los Convenios núm. 138 y núm. 182 y la inclusión de la edad mínima de admisión al empleo en los respectivos Códigos de la Niñez y Adolescencia, lo que ha permitido avanzar en la armonización de la legislación existente.

Una mirada política, una solución integral

En la actualidad, el IPEC ha definido como prioridades estratégicas la integración del trabajo infantil como un tema central en las políticas económicas y sociales de los países, incluyendo los esfuerzos de reducción de la pobreza; el reforzamiento de los sistemas educativos; el apoyo al establecimiento de compromisos financieros de los países y la integración con otros programas de la OIT, incluyendo las oficinas regionales y subregionales.

Para esto el Programa concentra sus esfuerzos a nivel de fortalecimiento de capacidades institucionales en actividades como:

Asesorar a las partes interesadas, en el nivel nacional, en la elaboración de políticas nacionales y planes de acción sobre trabajo infantil. Fortalecer a las organizaciones existentes y crear los mecanismos institucionales que permitan que cada país asuma y se corresponsabilice de los procesos de eliminación del trabajo infantil. A tal, efecto se crearon Comités Nacionales, integrados por los ministerios interesados, las organizaciones de trabajadores y de empleadores y los ONG, con mandato para asesorar sobre la aplicación de la política adoptada. Promover el desarrollo y aplicación de una legislación protectora.

Motivar a los constituyentes de la OIT y a otros interlocutores pertinentes para entablar un diálogo sobre los problemas del trabajo infantil y establecer alianzas para superarlos. Reproducir y multiplicar los Programas de Acción Directa que hayan tenido éxito, con recursos técnicos y financiero no solo de IPEC, sino de los interlocutores sociales.

Realizar un análisis de situación en cada país con el fin de determinar la naturaleza y magnitud de los problemas relacionados con el trabajo infantil, base para el diseño de programas de trabajo relevantes. Apoyar la acción directa con niños, niñas y adolescentes trabajadores, con el fin de retirarlos de las ocupaciones que entrañan mayor peligro o explotación y prevenir que otros en situaciones de riesgo se incorporen prematuramente al trabajo. Integrar sistemáticamente las cuestiones relativas al trabajo infantil en las políticas, programas y presupuestos de desarrollo económico y social.

La acción sindical contra el trabajo infantil

Al formar parte de la estructura tripartita de la OIT, las organizaciones de trabajadores se han convertido en uno de los actores y aliados principales en la estrategia global del IPEC y han contribuido de manera significativa en la prevención y erradicación del trabajo infantil.

Las organizaciones de trabajadores están bien situadas para resolver el problema del trabajo infantil. Pueden vigilar las condiciones laborales y denunciar los abusos laborales contra los niños, niñas y adolescentes. Su posición les permite informar a muchos trabajadores adultos sobre la importancia de ofrecer educación a sus hijos e hijas, protegerlos contra los peligros del trabajo, librarlos de su acceso precoz al mundo laboral y elaborar propuestas a considerar en la negociación colectiva.

La negociación colectiva es un instrumento fundamental en la acción sindical. Por su intermedio es posible mejorar las condiciones laborales establecidas para el conjunto de los trabajadores de modo que pueden contribuir a disminuir o inhibir el recurso al trabajo infantil en los hogares de los trabajadores menos calificados.

Desde el espacio de la negociación colectiva, las organizaciones sindicales contribuyen en la vigilancia de la aplicación de las disposiciones sobre contratación de personas menores de edad. Asimismo contribuyen significativamente en la provisión de ciertos servicios como becas escolares, ayudas extraordinarias a hijos e hijas de trabajadores accidentados o fallecidos, guardería infantil, atención pre-escolar, entre otros, lo cual tiene impacto en la disminución o el retraso del ingreso de niños y niñas a la actividad laboral.

El rol de los empleadores en el combate de la explotación infantil

El Convenio núm. 182 de la OIT hace especial hincapié en el papel fundamental que cumplen las organizaciones de empleadores y de trabajadores para la definición, identificación y eliminación de los trabajos considerados peligrosos.

Las organizaciones de empleadores, han venido contribuyendo de manera significativa en la prevención y erradicación del trabajo infantil en la Región.

Por un lado, se ha trabajado para conseguir declaraciones firmes y contundentes de no incorporación de niños y niñas trabajadores en las empresas a través de la elaboración de Códigos de Conducta y, por otro, para estimular fórmulas de coparticipación técnica y financiera en proyectos de cooperación relacionados con la infancia.

A nivel de países, las organizaciones de empleadores han participado activamente en:

Elaboración de políticas nacionales en materia de trabajo infantil formando parte activa de los Comités Directivos Nacionales para la Prevención, Erradicación del Trabajo Infantil y Protección al Adolescente Trabajador. Identificación de las industrias o actividades donde trabajan las personas menores de edad.

Desarrollando programas de educación básica, formación profesional, desarrollo de recursos humanos y fortalecimiento de capacidades. Apoyando alternativas generadoras de ingresos destinadas a las familias de niños y niñas trabajadoras.

Mejorando las condiciones de trabajo de los adolescentes como medidas de transición en el camino a la erradicación.


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